Mi bella amiga Wendy-mujer-tirita me propone uno de estos memes que pululan por los blogs de dios y que con gran alegría y especial alborozo corro a contestar, pues entre que estaba leyendo la edición digital del periódico El País y entre que no me apetecía mucho (casi nada) escribir una entrada, esta propuesta es un acicate para publicar. Gracias.
Hace 10 años yo... Estaba a 23 de marzo de 1996. Eso lo tengo claro. También tengo claro que en una Obra en la que estuve conocí a dos mujeres fantásticas llamadas Estrella y Araceli; compañeras en aquella Obra y amigas para siempre desde entonces.
Hace 5 años yo... Visité por primera vez a harry.c en Galicia. Conocí a su novia Maruxa y ya de vuelta en Madrid me hice amigo de una chica fantástica llamada Wendy (no confundir con la tirita, esta se llama así de verdad) que había sido novia de harry.c y que por su trabajo me había conseguido los billetes de avión para Santiago. Es decir, en ese año o bien conocí (Maruxa) o bien me hice amigo (Wendy) o bien entable una relación más directa (harry.c) con tres personas imprescindibles.
Un año atrás yo... Llevaba en la empresa donde trabajo ahora unos 4 meses. De la gente de ese trabajo, con quien más contacto tengo es con mi compañera Toñi que se ha convertido en una muy buena amiga.
Ayer yo... Quedé a comer con una persona de la que hablé aquí hace algunas entradas y a la que quizás técnicamente no podría llamar amiga. Estoy hablando de Dori, antigua compañera de trabajo, cantante en sus ratos libres y con la que quedo eventualmente. Ayer estaba tan bella y tan simpática como siempre. Nos reímos un montón. Hablamos de los viejos y de los nuevos tiempos y prometimos vernos más seguido.
5 lugares especiales para mí:
Madrid.
Donostia.
New York.
La Mar.
Cualquier tren.
5 alegrías para mí...
Una sonrisa; ya sea de Estrella, Araceli, harry.c, Maruxa, Wendy, Toñi, Dori....
Un fin de semana lleno de actividades.
Un fin de semana para mí.
Ver llover desde mi terraza y oler esa lluvia.
Una cervecita sin prisas.
5 juguetes favoritos...
¡Mi triciclo!.
Aquella pelota que parecía el planeta Tierra.
El tren eléctrico compartido con mi hermano.
Un juego que tenía de construcciones (antes de Exines y Tentes)
Horas y horas jugando al ping pong.
5 personas a las que les paso esto...
tunia
e-jay
Cobre
Antes de la lluvia (a los dos o a uno sólo)
sebastiandell
jueves, marzo 23, 2006
lunes, marzo 20, 2006
Psicología materna
Hoy, mientras veía y escuchaba los venablos que el Presidente de Venezuela lanzaba contra el de Estados Unidos de Norteamérica, he recordado –aún a sabiendas de que no tiene ninguna relación- un consejo que me dio mi madre una de las primeras veces que me tuve que enfrentar a uno de esos exámenes de una de aquellas asignaturas que no por conocida o relativamente dominada, no dejaba de ponerme esa especie de opresión en el estómago, en el corazón, en los pulmones, en casi todos los órganos del pobre niño que yo era.
Con esa psicología que sólo las madres conocen, me dijo: “Tú no te pongas nervioso; piensa que el señor que te va a examinar también habrá sido niño y habrá pasado sus nervios... ¡ah! y otra cosa: piensa que por muy importante que sea el examinador, hace caca y pis como tú.”
Al escuchar aquel consejo tan lógico al principio y tan escatológico al final, no tuve más remedio que estar de acuerdo ante tanta verdad junta mientras sonreía con aprobación y reconocimiento a la sabiduría materna.
Así, al entrar al campo de baloncesto del Instituto Ramiro de Maeztu, convertido en gigantesca aula improvisada donde miles de niños nos íbamos a enfrentar al examen en nuestros minipupitres, vi; allá en su tarima; a los miembros del tribunal examinador, tan seriecitos, tan en su papel, tan adultos, tan gafotas..., cerré unos segundos los ojos y me los imaginé –mientras aguantaba la risa- iguales de serios, pero esta vez en el inodoro.
Ni que decir tiene que el examen se me hizo mucho más divertido, creo que aprobé con un 7 o un 7,5.
Qué se sepa pues en el Universo: Bush y Chávez y todos los Presidentes de todas las Repúblicas y todos los Generalotes Dictadores y el Rey de España y la Reina de Inglaterra y Miss Universo hacen pis y caca.
Aún así; todos ellos tienden a creerse distintos de los otros humanos y del resto de animales de la Tierra. Por desgracia, hay quien se lo hace creer y no osa sacarlos de su error.
Con esa psicología que sólo las madres conocen, me dijo: “Tú no te pongas nervioso; piensa que el señor que te va a examinar también habrá sido niño y habrá pasado sus nervios... ¡ah! y otra cosa: piensa que por muy importante que sea el examinador, hace caca y pis como tú.”
Al escuchar aquel consejo tan lógico al principio y tan escatológico al final, no tuve más remedio que estar de acuerdo ante tanta verdad junta mientras sonreía con aprobación y reconocimiento a la sabiduría materna.
Así, al entrar al campo de baloncesto del Instituto Ramiro de Maeztu, convertido en gigantesca aula improvisada donde miles de niños nos íbamos a enfrentar al examen en nuestros minipupitres, vi; allá en su tarima; a los miembros del tribunal examinador, tan seriecitos, tan en su papel, tan adultos, tan gafotas..., cerré unos segundos los ojos y me los imaginé –mientras aguantaba la risa- iguales de serios, pero esta vez en el inodoro.
Ni que decir tiene que el examen se me hizo mucho más divertido, creo que aprobé con un 7 o un 7,5.
Qué se sepa pues en el Universo: Bush y Chávez y todos los Presidentes de todas las Repúblicas y todos los Generalotes Dictadores y el Rey de España y la Reina de Inglaterra y Miss Universo hacen pis y caca.
Aún así; todos ellos tienden a creerse distintos de los otros humanos y del resto de animales de la Tierra. Por desgracia, hay quien se lo hace creer y no osa sacarlos de su error.
miércoles, marzo 15, 2006
objetos perdidos

En estos días, el Ayuntamiento de Madrid ha organizado una subasta de objetos perdidos entre el año 1924 y el 1970. Hay desde una pulsera de platino llena de diamantes que sale por 1500€, hasta piezas “de lo más variopinto” –como dice la noticia- que valen 1€.
Estos objetos son los que me interesan, no tanto por pujar por ellos; que no; sino por un sentimiento más bien nostálgico. La verdad es que me suelen fascinar los objetos más o menos antiguos. Me gusta pensar en historias relacionadas con ellos. Desde la rocambolesca vida de la pluma estilográfica del capitán de cualquier barco mercante que viajó y viajó por todos los mares, y que casi ella sola apuntaba coordenadas y nudos y estribores en el cuaderno de bitácora, hasta la del botón de la camisa de la dama que cayó intentando agarrarse al minúsculo hilo que lo sujetaba a la prenda arrancada con pasión por el amante y burlador del marido capitán de barco mercante...
Me dan un poco de pena también esos objetos que han sobrevivido en un cajón como esa lupa con su cristal de aumento perfectamente tallado que se aburrió y que lloró sin que ningún ojo la acariciase y ella; agradecida; le devolviese un mundo mayor.
Ahora se subastan miles de objetos, cuya vida -indescifrable para nosotros- tenía sentido mientras eran objetos perdidos. Ahora que son objetos encontrados y subastados en e-bay su existencia es absurda pues ya no pueden ensoñar con lo que fueron. Habrá medallas y horquillas y broches, juntos durante siglos en un joyero que habrán sido cruelmente separados para formar parte del lote de “cosas” que salen a subasta por 1€.
Si yo fuese un objeto perdido, me volvería a perder con mi amiga la estilográfica marinera, con mi amigo el botón que nos cuenta esas historias tan eróticas (pues se encajó al caer en una rendija del parquet y vivió muchas noches de camisas desgarradas) y desde luego con la bella lupa, que si miras por ella ves un mundo mayor.
domingo, marzo 12, 2006
Autobuses

Ayer, mientras iba acompañado de mi hermano Juancar para ir a tomar un café con nuestro amigo “de toda la vida” Jose (sin acento en la e), tuve uno de esos instantes de videncia “de cinco segundos antes” que consistió -en este caso- en saber que un autobús de la línea 146 en el que íbamos a subir, iba a pasar (y pasó) a una distancia perpendicular tal con respecto a la calle por la que bajábamos que incluso si hubiésemos podido trazar a grandes zancadas una hipotenusa que uniese nuestro punto en ese momento (A) con el vértice opuesto del cateto mayor (C)=(la parada del bus) y aunque se dio la circunstancia positiva para nosotros de que el semáforo anexo a la parada estaba en rojo (esto no lo previó Pitágoras); cuando llegamos al ángulo de 90º (B) que es el que une ambos catetos, solo pudimos ver como el bus esperaba un rato al semáforo en verde (C) y se escapaba de nuestra vista y desde luego de nuestra ni siquiera iniciada carrera.
Por suerte; en el barrio (como en la vida); siempre viene otro bus más tarde o más temprano. Somos nosotros los que a veces sentimos miedo de montarnos en uno que no sabemos dónde nos llevará y lo dejamos pasar para coger nuestro seguro “146”.
Aunque; por otra parte; también es verdad que hay líneas de autobuses cuyo recorrido ni siquiera intuimos y en los que a lo mejor sí subiríamos si supiéramos por dónde pasa esa ignota línea....
Por suerte; en el barrio (como en la vida); siempre viene otro bus más tarde o más temprano. Somos nosotros los que a veces sentimos miedo de montarnos en uno que no sabemos dónde nos llevará y lo dejamos pasar para coger nuestro seguro “146”.
Aunque; por otra parte; también es verdad que hay líneas de autobuses cuyo recorrido ni siquiera intuimos y en los que a lo mejor sí subiríamos si supiéramos por dónde pasa esa ignota línea....
jueves, marzo 09, 2006
rogotta
Dentro del tipo de relaciones que se pueden establecer cibernéticamente, voy a hablar de una cuyo desarrollo me sorprendió desde el principio hasta el fin.
Conocí a rogotta (su nick) en una época en la que me gustaba entrar a una página web en la que se jugaba al afamado pasatiempo llamado Trivial. Entrábamos casi cada noche junto con otros tres o cuatro jugadores tan perennes como nosotros.
Pronto surgió una especie de complicidad y durante un tiempo en el que la página fallaba casi constantemente, nos dimos nuestras respectivas direcciones de Messenger para poder hablar.
Y vaya si hablamos. Hablábamos todas las noches con los otros compañeros. Cuando aquellos abandonaban el chat; rogotta y yo seguíamos conectados a veces hasta la madrugada. No se trataba de una de esas relaciones amorosas –totalmente respetables- que se dan por Internet, sino de esa especie de amistad en la que -con alguien desconocido- se establecen unas conversaciones en las que alguna vez tuve que sacar mi artillería pesada para librar a rogotta de sus depresiones o neuras y que casi solo se pueden dar con esa intensidad en un entorno tan sui generis como el de Internet.
Nos contamos muchas intimidades, muchos secretos confesables o no, muchas ilusiones y también desilusiones, muchos miedos y fantasmas del pasado, me mandó fotos y yo a ella, supe su nombre real (Rosa) y su profesión (cardióloga) y hasta donde trabajaba y vivía (A Coruña). Le gustaba que la llamase “niña”. Decía que le hacía sentirse bien, que la protegían mis palabras y mis bromas o consejos o lo que fuera.
Un día desapareció. Sin dejar rastro. Le mandé correos a su hotmail hasta que el sistema me dijo que esa cuenta ya no existía. Pasaron los meses... Ya hará dos años y poco de esto.
Puede que debiera haber llamado a su trabajo. Pensé que no tenía derecho pues nunca nos dimos nuestros teléfonos y además me dio miedo que me dijesen que hubiese muerto (es que a veces me sale la tragedia de la España profunda).
Al final prefiero pensar que a lo mejor no era tan especial, que a lo mejor fingía risas y llantos y debilidades y sentimientos (como solo se pueden disimular en la red) o que se echó un novio muy guapo y ya no necesitó de mis palabras o que decidió tirar su ordenador o que se fue a curar corazones a un país que ni aparece en los mapas.
Pues eso niña rogotta. Mientras duró estuvo bien. Saludos con cariño desde esta bitácora.
Conocí a rogotta (su nick) en una época en la que me gustaba entrar a una página web en la que se jugaba al afamado pasatiempo llamado Trivial. Entrábamos casi cada noche junto con otros tres o cuatro jugadores tan perennes como nosotros.
Pronto surgió una especie de complicidad y durante un tiempo en el que la página fallaba casi constantemente, nos dimos nuestras respectivas direcciones de Messenger para poder hablar.
Y vaya si hablamos. Hablábamos todas las noches con los otros compañeros. Cuando aquellos abandonaban el chat; rogotta y yo seguíamos conectados a veces hasta la madrugada. No se trataba de una de esas relaciones amorosas –totalmente respetables- que se dan por Internet, sino de esa especie de amistad en la que -con alguien desconocido- se establecen unas conversaciones en las que alguna vez tuve que sacar mi artillería pesada para librar a rogotta de sus depresiones o neuras y que casi solo se pueden dar con esa intensidad en un entorno tan sui generis como el de Internet.
Nos contamos muchas intimidades, muchos secretos confesables o no, muchas ilusiones y también desilusiones, muchos miedos y fantasmas del pasado, me mandó fotos y yo a ella, supe su nombre real (Rosa) y su profesión (cardióloga) y hasta donde trabajaba y vivía (A Coruña). Le gustaba que la llamase “niña”. Decía que le hacía sentirse bien, que la protegían mis palabras y mis bromas o consejos o lo que fuera.
Un día desapareció. Sin dejar rastro. Le mandé correos a su hotmail hasta que el sistema me dijo que esa cuenta ya no existía. Pasaron los meses... Ya hará dos años y poco de esto.
Puede que debiera haber llamado a su trabajo. Pensé que no tenía derecho pues nunca nos dimos nuestros teléfonos y además me dio miedo que me dijesen que hubiese muerto (es que a veces me sale la tragedia de la España profunda).
Al final prefiero pensar que a lo mejor no era tan especial, que a lo mejor fingía risas y llantos y debilidades y sentimientos (como solo se pueden disimular en la red) o que se echó un novio muy guapo y ya no necesitó de mis palabras o que decidió tirar su ordenador o que se fue a curar corazones a un país que ni aparece en los mapas.
Pues eso niña rogotta. Mientras duró estuvo bien. Saludos con cariño desde esta bitácora.
lunes, marzo 06, 2006
Travis parece que tiene resaca
Mi hermana tomó este video de nuestro gato Travis. Sí; el que es dueño del 4ºD y que a mi me deja vivir en el 3ºE.
El caso es que el señor Travis, independiente como todos los gatos, tenía una sed indescriptible que más parecía propia de la consecuencia de la resaca de una noche de farra, que del simple capricho por beber del grifo -cuyo deseo expresa con un maullido especial-.
Como se ve, solo interrumpió la ingesta del líquido elemento cuando escuchó el ruido de la puerta de la calle. Prestad atención a la banda sonora: el ruido de la lengüecilla y la tele a toda pastilla.
El video está un poco deforme, pero espero que os guste a los que lo veais.
El caso es que el señor Travis, independiente como todos los gatos, tenía una sed indescriptible que más parecía propia de la consecuencia de la resaca de una noche de farra, que del simple capricho por beber del grifo -cuyo deseo expresa con un maullido especial-.
Como se ve, solo interrumpió la ingesta del líquido elemento cuando escuchó el ruido de la puerta de la calle. Prestad atención a la banda sonora: el ruido de la lengüecilla y la tele a toda pastilla.
El video está un poco deforme, pero espero que os guste a los que lo veais.
sábado, marzo 04, 2006
El café de las 8:30
Como ahora trabajo a pocos minutos de casa, me puedo permitir el pequeño lujo de levantarme a una hora no muy madrugadora; las 7:40. La hora de entrada oficial es a las 9:00, por lo que podría incluso dilatar algo esa diana, pero como ya conté hace muchas entradas blogueras, me gusta tomarme un café con mi compañera y amiga Toñi y luego irnos juntos al trabajo.
Ayer; cuando bajaba por mi calle camino del parking, asistí a la siguiente escena:
Madre: Hija; ¡suerte con el examen!.
Hija (unos 11 añitos): ¿Qué? (bostezando).
Madre: Que digo que suerte con el examen de hoy.
Hija: Ah...Sí...Gracias (dicho sin entusiasmo).
Mientras observaba a otra madres con otros niños, los coches, las casas, la calle..., pensé en lo tontos que somos los humanos, que en vez de dedicarnos a retozar por esos campos de dios, comiendo las bayas que árboles amigos nos ofreciesen y sesteando cada dos por tres, nos hemos dedicado a crear un mundo de plástico, antinatural, artificioso y que encima hemos inventado el cole, el trabajo y lo que es mucho peor: el dinero.
Porque esa pobre niña, como tantos otros niños, aprobará o suspenderá el examen, pero desde ahora hasta siempre, tendrá que ir superando exámenes tontos, profesores tontos, trabajos tontos, jefes tontos, reyes tontos, presidentes de repúblicas tontos... Vida tonta en fin aderezada ya de noche con la bien llamada caja tonta.
Cuando llegué a tomarme el café con la compañera Toñi, decidí que ese corto instante, era el momento menos tonto del día.
Ojala nunca más se estropee la máquina tonta del café, ojala no se vaya tontamente la luz y nos tengamos que beber un descafeinado tonto con leche fría y sentarnos como tontos ante nuestros tontos ordenadores, muertos sin electricidad, inútiles sin watios ni voltios que los revivan.
Es sábado, son las 12 y pico. Voy a tomarme un cafetillo. Salud.
Ayer; cuando bajaba por mi calle camino del parking, asistí a la siguiente escena:
Madre: Hija; ¡suerte con el examen!.
Hija (unos 11 añitos): ¿Qué? (bostezando).
Madre: Que digo que suerte con el examen de hoy.
Hija: Ah...Sí...Gracias (dicho sin entusiasmo).
Mientras observaba a otra madres con otros niños, los coches, las casas, la calle..., pensé en lo tontos que somos los humanos, que en vez de dedicarnos a retozar por esos campos de dios, comiendo las bayas que árboles amigos nos ofreciesen y sesteando cada dos por tres, nos hemos dedicado a crear un mundo de plástico, antinatural, artificioso y que encima hemos inventado el cole, el trabajo y lo que es mucho peor: el dinero.
Porque esa pobre niña, como tantos otros niños, aprobará o suspenderá el examen, pero desde ahora hasta siempre, tendrá que ir superando exámenes tontos, profesores tontos, trabajos tontos, jefes tontos, reyes tontos, presidentes de repúblicas tontos... Vida tonta en fin aderezada ya de noche con la bien llamada caja tonta.
Cuando llegué a tomarme el café con la compañera Toñi, decidí que ese corto instante, era el momento menos tonto del día.
Ojala nunca más se estropee la máquina tonta del café, ojala no se vaya tontamente la luz y nos tengamos que beber un descafeinado tonto con leche fría y sentarnos como tontos ante nuestros tontos ordenadores, muertos sin electricidad, inútiles sin watios ni voltios que los revivan.
Es sábado, son las 12 y pico. Voy a tomarme un cafetillo. Salud.
miércoles, marzo 01, 2006
Memefuneral
A mi buen amigo harry.c se le ha ocurrido un meme un tanto curioso y algo tétrico sobre las 5 cosas que no te gustaría que hubiese en tu funeral.
Esto no deja de ser un juego, pues me guste o no lo que hagan en mi funeral –si es que se les ocurre hacer tal cosa a los vivos- lo harán o dejarán de hacer a no ser que yo haya dictado unas NO ordenes al respecto.
Pensándolo bien, casi me es más fácil imaginar algo que me gustaría que se hiciese en mi enterramiento que algo que no quiero que se haga....
Lo que mis supervivientes decidan, también depende de como haya yo fallecido, porque no es lo mismo morirse en “la flor de la vida” que es mi caso actual, que con 98 años, que a esa edad, a lo mejor ni siquiera hay supervivientes, siendo yo el último hombre sobre la faz de la Tierra.
Dicho esto; ahí va lo que no quiero/si quiero que se haga/no se haga en mi funeral:
1- No quiero falsas alabanzas y menos si vienen de un sacerdote, que con toda su buena fe y para aliviar a mis afligidos familiares y amigos, ensalce mi figura y mi vida hasta convertirme en San Vitore.
2- Por no querer, tampoco quiero esa música sacra, de órgano, tan sosa. Prefiero que una banda de Dixie, interprete a un ritmo más bien “uptempo” una canción como la que acompaña esta entrada.
3- Como no quiero que nadie lleve luto por mi, me gustaría que me honrasen vistiendo una galas como de boda y luego se fuesen a comer a mi “salud”.
4- No quiero que dejen mi habitación “como si nada hubiera pasado”. Que por lo menos hagan la cama. Qué menos.
5- En esto coincido en parte con harry.c. No me gustaría que nadie se entristeciese más de lo normal, sino que recordase las risas que hemos pasado. Pero vamos, que no se pongan a dar palmas nada más morirme, que aparezco disfrazado de Cupido y se cagan del miedo.
Le voy a pasar este meme a mi amiga tunia, que como buena andaluza, le dará mal fario y no lo hará... O sí, que cualquiera entiende a las andaluzas.
Esto no deja de ser un juego, pues me guste o no lo que hagan en mi funeral –si es que se les ocurre hacer tal cosa a los vivos- lo harán o dejarán de hacer a no ser que yo haya dictado unas NO ordenes al respecto.
Pensándolo bien, casi me es más fácil imaginar algo que me gustaría que se hiciese en mi enterramiento que algo que no quiero que se haga....
Lo que mis supervivientes decidan, también depende de como haya yo fallecido, porque no es lo mismo morirse en “la flor de la vida” que es mi caso actual, que con 98 años, que a esa edad, a lo mejor ni siquiera hay supervivientes, siendo yo el último hombre sobre la faz de la Tierra.
Dicho esto; ahí va lo que no quiero/si quiero que se haga/no se haga en mi funeral:
1- No quiero falsas alabanzas y menos si vienen de un sacerdote, que con toda su buena fe y para aliviar a mis afligidos familiares y amigos, ensalce mi figura y mi vida hasta convertirme en San Vitore.
2- Por no querer, tampoco quiero esa música sacra, de órgano, tan sosa. Prefiero que una banda de Dixie, interprete a un ritmo más bien “uptempo” una canción como la que acompaña esta entrada.
3- Como no quiero que nadie lleve luto por mi, me gustaría que me honrasen vistiendo una galas como de boda y luego se fuesen a comer a mi “salud”.
4- No quiero que dejen mi habitación “como si nada hubiera pasado”. Que por lo menos hagan la cama. Qué menos.
5- En esto coincido en parte con harry.c. No me gustaría que nadie se entristeciese más de lo normal, sino que recordase las risas que hemos pasado. Pero vamos, que no se pongan a dar palmas nada más morirme, que aparezco disfrazado de Cupido y se cagan del miedo.
Le voy a pasar este meme a mi amiga tunia, que como buena andaluza, le dará mal fario y no lo hará... O sí, que cualquiera entiende a las andaluzas.
domingo, febrero 26, 2006
¿si no es concierto es sincierto?
Uno más o menos cree que es una persona “normal” cuando lleva una vida tan monótona como ordenada y sin muchos sobresaltos ni laborales ni personales.
Es cuando recibes un sms de una antigua compañera de trabajo (que además de ejercer su tarea a diario como administrativa en la empresa en la que yo trabajaba antes, se dedica a cantar algunos fines de semana) cuando te das cuenta de que estás más sólo que la una.
Esta mujer no se podría decir que es amiga mía, pues yo, para considerar amiga a una persona, pongo una prueba facilísima, que en realidad pocas personas pasan. Proponer tomar un café y que esa persona acepte tan solo porque se lo has propuesto tú y porque le apetece tu simple compañía y porque no tiene ni pareja, ni niños, ni más amigos con los que tenga citas ineludibles y/o porque sí, sin más.
Esto que parece tan fácil, es simplemente imposible con una persona como mi administrativa-cantante favorita. Aún así, me envió el sms diciéndome que cantaba anoche, supongo que porque piensa que es la única manera que tiene de verme y porque supone que algún día que tenga concierto si llegaré acompañado aunque sea de mi prima (o de la suya).
Pero ayer pudo más mi sentido de "soledad-ridículo". Hice una visualización de la situación y me veía sin ningún amigo asistiendo al concierto y tomándome una copa sólo. Quizás esta mujer me hubiera presentado a un montón de gente... Pero la masa me asusta cada vez más. Me da vergüenza que piensen que soy un solitario (aunque en sí lo sea) y que digan que qué pinto en ese garito tomando un vodka con naranja y sin ninguna persona acompañándome, ya sea ésta amiga, compañera o familiar en primero o segundo grado (o sea, mi prima o la suya).
Así que me dio un pequeño bajón de moral, que esta mañana he curado con una amiga que no es de carne y hueso (o sí, pero no... yo me entiendo), y que siempre está dispuesta a cantar para mí esta canción llena de energía. Es Shelby Lynne y canta también para vosotros -estéis altos o bajos de moral- este Slow Me Down.
Es cuando recibes un sms de una antigua compañera de trabajo (que además de ejercer su tarea a diario como administrativa en la empresa en la que yo trabajaba antes, se dedica a cantar algunos fines de semana) cuando te das cuenta de que estás más sólo que la una.
Esta mujer no se podría decir que es amiga mía, pues yo, para considerar amiga a una persona, pongo una prueba facilísima, que en realidad pocas personas pasan. Proponer tomar un café y que esa persona acepte tan solo porque se lo has propuesto tú y porque le apetece tu simple compañía y porque no tiene ni pareja, ni niños, ni más amigos con los que tenga citas ineludibles y/o porque sí, sin más.
Esto que parece tan fácil, es simplemente imposible con una persona como mi administrativa-cantante favorita. Aún así, me envió el sms diciéndome que cantaba anoche, supongo que porque piensa que es la única manera que tiene de verme y porque supone que algún día que tenga concierto si llegaré acompañado aunque sea de mi prima (o de la suya).
Pero ayer pudo más mi sentido de "soledad-ridículo". Hice una visualización de la situación y me veía sin ningún amigo asistiendo al concierto y tomándome una copa sólo. Quizás esta mujer me hubiera presentado a un montón de gente... Pero la masa me asusta cada vez más. Me da vergüenza que piensen que soy un solitario (aunque en sí lo sea) y que digan que qué pinto en ese garito tomando un vodka con naranja y sin ninguna persona acompañándome, ya sea ésta amiga, compañera o familiar en primero o segundo grado (o sea, mi prima o la suya).
Así que me dio un pequeño bajón de moral, que esta mañana he curado con una amiga que no es de carne y hueso (o sí, pero no... yo me entiendo), y que siempre está dispuesta a cantar para mí esta canción llena de energía. Es Shelby Lynne y canta también para vosotros -estéis altos o bajos de moral- este Slow Me Down.
jueves, febrero 23, 2006
Vecino de parking
Tengo un vecino de parking que es taxista. Él ocupa la plaza 237 y yo la 238. Rara vez coincidimos en el momento exacto en que ambos vamos a montarnos en nuestros respectivos vehículos; él para trabajar y yo para ir al mío o a donde sea.
Sin embargo, las pocas veces que nos hemos visto –sobre todo por la mañana-, hemos llegado a intercambiar algo más que el consabido “buenos días” que a esas horas suele ser pronunciado entre dientes.
Y así, aunque los minutos en las grandes ciudades valen oro, me ha contado que lleva muchos años en Madrid, que es de Bilbao y que tiene una hija con una fuerte minusvalía. Yo le he contado historias del Metro... y otras; claro.
El sábado hice una de esas cosas raras que hago a veces. Cogí el coche y me largué a un pueblo que está a unos treinta y tantos kilómetros de Madrid a tomar un café. Iba yo sólo, como muchas otras veces, conduciendo sólo por el placer de no ir a ninguna parte con prisa y escuchando mi música favorita a un volumen no muy acorde con mi edad física, pero si con la musical y mental; es decir: alto.
Llegué a San Agustín de Guadalix –que así se llama el pueblo- me tomé el café mientras veía el Canal Viajes en un pantallón del bar, le dije a la camarera que tenía unas tostadas abandonadas en la parte de abajo de la barra desde hacía un buen rato, tostadas que estaban esperando con ansiedad un chico y una chica que entraron algo después que yo. La camarera me dio las gracias y la vuelta del café y después de dar un paseo y respirar un poco de aire “de pueblo” me volví a Madrid.
Al aparcar en mi plaza 238 vi que venía el taxista con su hija. Le di la enhorabuena por la compra de su nuevo taxi (un Skoda Octavia flamante). Me enseñó el tremendo maletero del que se sentía satisfechísimo y entonces fue cuando la niña me buscó para palparme -“La pobrecilla es que es como un pulpo”- decía su padre.
Y es que la niña es prácticamente ciega y totalmente sorda, por lo que sus manos se convierten en pequeños tentáculos ávidos de contacto, de información, puede que de calor. Su manita buscó la mía. Estaba muy fría, pero como mi mano estaba calentita, se la cogí y la acaricié. Me alegró conocerla y pensé en lo poco que nos acariciamos, en lo poco que nos tocamos o abrazamos la gente. En el poco contacto físico que la sociedad bienpensante nos ha obligado a tener.
Desde aquí me rebelo y mando un abrazo a quien me lea ahora. Ojalá os llegue.
Sin embargo, las pocas veces que nos hemos visto –sobre todo por la mañana-, hemos llegado a intercambiar algo más que el consabido “buenos días” que a esas horas suele ser pronunciado entre dientes.
Y así, aunque los minutos en las grandes ciudades valen oro, me ha contado que lleva muchos años en Madrid, que es de Bilbao y que tiene una hija con una fuerte minusvalía. Yo le he contado historias del Metro... y otras; claro.
El sábado hice una de esas cosas raras que hago a veces. Cogí el coche y me largué a un pueblo que está a unos treinta y tantos kilómetros de Madrid a tomar un café. Iba yo sólo, como muchas otras veces, conduciendo sólo por el placer de no ir a ninguna parte con prisa y escuchando mi música favorita a un volumen no muy acorde con mi edad física, pero si con la musical y mental; es decir: alto.
Llegué a San Agustín de Guadalix –que así se llama el pueblo- me tomé el café mientras veía el Canal Viajes en un pantallón del bar, le dije a la camarera que tenía unas tostadas abandonadas en la parte de abajo de la barra desde hacía un buen rato, tostadas que estaban esperando con ansiedad un chico y una chica que entraron algo después que yo. La camarera me dio las gracias y la vuelta del café y después de dar un paseo y respirar un poco de aire “de pueblo” me volví a Madrid.
Al aparcar en mi plaza 238 vi que venía el taxista con su hija. Le di la enhorabuena por la compra de su nuevo taxi (un Skoda Octavia flamante). Me enseñó el tremendo maletero del que se sentía satisfechísimo y entonces fue cuando la niña me buscó para palparme -“La pobrecilla es que es como un pulpo”- decía su padre.
Y es que la niña es prácticamente ciega y totalmente sorda, por lo que sus manos se convierten en pequeños tentáculos ávidos de contacto, de información, puede que de calor. Su manita buscó la mía. Estaba muy fría, pero como mi mano estaba calentita, se la cogí y la acaricié. Me alegró conocerla y pensé en lo poco que nos acariciamos, en lo poco que nos tocamos o abrazamos la gente. En el poco contacto físico que la sociedad bienpensante nos ha obligado a tener.
Desde aquí me rebelo y mando un abrazo a quien me lea ahora. Ojalá os llegue.
lunes, febrero 20, 2006
"Rampla" de "mini-invalidos"
Voy a contar otra historia relacionada con el Metro, sobre todo porque no me apetece hablar de la gripe aviar ni de las caricaturas de Mahoma...
Verás; ahora por decir esto, seguro que recibo en mi normalmente tranquilo blog, la visita de cientos de miles de exaltados a favor y en contra de que se maten a todas las aves que tiendan a dibujar con sus errantes vuelos, la figura de Mahoma y de Alá enteros; los dos.
Escondámonos pues en el Metro, adonde ya no he vuelto a ir desde que una chica morena con los ojos muy negros y yo nos sonreímos. Es lo que tiene de bueno o malo lo de tener coche. Una vez hecha la revisión correspondiente, vuelve uno a su cajoncito con ruedas y allí no te sonríen ni morenas, ni rubias, ni mucho menos (gracias a Dios) el furgonetero que reparte cualquier cosa que la ciudad necesite o no, pero que lleva su musiquita de Camela a todo volumen tan contento él y como mucho te mira esperando la luz verde del semáforo (eso si no se lo salta a la torera) con cara de decir: ¡¿Qué pasa?!.
Y tú le dices: “Pues mire usted señor furgonetero, pasa que cercana la inauguración de la Estación de Nuevos Ministerios, concretamente del Intercambiador de Transportes entre Metro, trenes de Cercanías y buses, aconteció que se instaló una rampa para permitir que los minusválidos que fuesen a tomar alguno de esos transportes, pudiesen acceder a ellos sin problemas de movilidad. El Encargado de la Obra tenía su propio nombre para dicha instalación llamándola “rampla de mini-invalidos”. La pendiente de dicha rampa (fuera de normativa) era tal (cagada) que hubo que cambiar la interconexión entre la velocidad de la silla (a la que pusieron unos sacos con el peso parecido a un humano, no fueron tan brutos de poner a un señor de verdad) y la de la apertura de la puerta automática cuyo sensor era incapaz de detectar a tiempo el acercamiento a 91.3 km/h de la silla con los sacos produciéndose el fatal choque de silla y sacos con la puerta que asustada de su propia lentitud se abría 2,38 segundos tarde con sacos y silla desparramados por ahí...”
El furgonetero dice: “No es por molestarle, pero se ha puesto el semáforo cinco veces en verde (contando la de ahora), cuatro en ámbar y cuatro en rojo. ¡Ande!. ¡Tire!”.
Y yo ando y tiro y me digo. “Mañana al Metro, a ver los anuncios morenos con ojos negros y las chicas en pliegos menores”.
Verás; ahora por decir esto, seguro que recibo en mi normalmente tranquilo blog, la visita de cientos de miles de exaltados a favor y en contra de que se maten a todas las aves que tiendan a dibujar con sus errantes vuelos, la figura de Mahoma y de Alá enteros; los dos.
Escondámonos pues en el Metro, adonde ya no he vuelto a ir desde que una chica morena con los ojos muy negros y yo nos sonreímos. Es lo que tiene de bueno o malo lo de tener coche. Una vez hecha la revisión correspondiente, vuelve uno a su cajoncito con ruedas y allí no te sonríen ni morenas, ni rubias, ni mucho menos (gracias a Dios) el furgonetero que reparte cualquier cosa que la ciudad necesite o no, pero que lleva su musiquita de Camela a todo volumen tan contento él y como mucho te mira esperando la luz verde del semáforo (eso si no se lo salta a la torera) con cara de decir: ¡¿Qué pasa?!.
Y tú le dices: “Pues mire usted señor furgonetero, pasa que cercana la inauguración de la Estación de Nuevos Ministerios, concretamente del Intercambiador de Transportes entre Metro, trenes de Cercanías y buses, aconteció que se instaló una rampa para permitir que los minusválidos que fuesen a tomar alguno de esos transportes, pudiesen acceder a ellos sin problemas de movilidad. El Encargado de la Obra tenía su propio nombre para dicha instalación llamándola “rampla de mini-invalidos”. La pendiente de dicha rampa (fuera de normativa) era tal (cagada) que hubo que cambiar la interconexión entre la velocidad de la silla (a la que pusieron unos sacos con el peso parecido a un humano, no fueron tan brutos de poner a un señor de verdad) y la de la apertura de la puerta automática cuyo sensor era incapaz de detectar a tiempo el acercamiento a 91.3 km/h de la silla con los sacos produciéndose el fatal choque de silla y sacos con la puerta que asustada de su propia lentitud se abría 2,38 segundos tarde con sacos y silla desparramados por ahí...”
El furgonetero dice: “No es por molestarle, pero se ha puesto el semáforo cinco veces en verde (contando la de ahora), cuatro en ámbar y cuatro en rojo. ¡Ande!. ¡Tire!”.
Y yo ando y tiro y me digo. “Mañana al Metro, a ver los anuncios morenos con ojos negros y las chicas en pliegos menores”.
sábado, febrero 18, 2006
sin palabras

Otra historia en el Metro. Otra historia pequeñita; menor.
Estación de Núñez de Balboa- Línea-9
La chica morena de ojos grandes y negros y yo, observamos como en el otro andén, dos trabajadores se afanan poniendo cola de papel en grandes pliegos, que como un puzzle van a ser ensamblados para formar un anuncio...
El próximo tren efectuará su entrada en la estación en 2 minutos (reza el cartel luminoso de nuestro andén)...
Dan brochazos de cola y doblan con un arte que sólo ellos conocen seis, siete, no sé cuantos pliegos, mientras hablan por los codos.
La chica morena de ojos grandes y negros y yo, nos miramos y como ella debe ser una especie de bruja o maga, me dice telepáticamente; haciendo sonreír sus ojos; que nos vamos a quedar sin saber cómo pegan los pliegos y de qué será el anuncio...
El próximo tren efectuará su entrada en la estación en 1 minuto...
Yo levanto mis cejas resignado y ella me devuelve el gesto, pues ambos sabemos que nos vamos a perder el momento de la pegada y si se equivocan de sitio y si la cola no ha agarrado bien...
El tren está efectuando su entrada en la estación...
Nos montamos; ella se baja en Príncipe de Vergara y me regala una sonrisa. Yo también le doy una mía.
Me bajo en Estrella.
jueves, febrero 16, 2006
country music in N.Y.
Cuando ceno en casa; que es casi todos los días; me gusta poner algo de música como acompañamiento; como una especie de aderezo. Dependiendo de lo que elija, mastico más o menos deprisa o hago un sólo de guitarra (con la boca) entre bocado y bocado, o si es jazz; me parece estar en un restaurante de New York, cerca de Greenwich Village.
Hablando de New York; hoy he hecho salir del armario –de la estantería, sería más correcto decir- a uno de los poquísimos cantantes de country nacido en esa ciudad: Hal Ketchum.
La memoria me ha llevado al único viaje que he hecho a New York. Fue en el año 1997 y lo hice acompañado de una de mis personas favoritas y excelente compañera de viaje: mi hermana Ángeles.
A ambos nos gustaba en aquella época la música country (hoy día algo menos) y se dio la circunstancia especialmente divertida que este cantante actuaba en el World Trade Center, así que aprovechamos para ver las Torres Gemelas; comer en un restaurante de comida rápida-basura-pseudo-italiana llamado Sbarro; en lo más alto de una de ellas; y bajarnos a ver el concierto –gratuito; claro está- con el que nos deleitó a unos cuantos cientos de personas.
New York sigue ahí; las Torres ya no están, pero nosotros y hasta el mismo Hal Ketchum sí.
Hablando de New York; hoy he hecho salir del armario –de la estantería, sería más correcto decir- a uno de los poquísimos cantantes de country nacido en esa ciudad: Hal Ketchum.
La memoria me ha llevado al único viaje que he hecho a New York. Fue en el año 1997 y lo hice acompañado de una de mis personas favoritas y excelente compañera de viaje: mi hermana Ángeles.
A ambos nos gustaba en aquella época la música country (hoy día algo menos) y se dio la circunstancia especialmente divertida que este cantante actuaba en el World Trade Center, así que aprovechamos para ver las Torres Gemelas; comer en un restaurante de comida rápida-basura-pseudo-italiana llamado Sbarro; en lo más alto de una de ellas; y bajarnos a ver el concierto –gratuito; claro está- con el que nos deleitó a unos cuantos cientos de personas.
New York sigue ahí; las Torres ya no están, pero nosotros y hasta el mismo Hal Ketchum sí.
lunes, febrero 13, 2006
Party Line
Obra: Prolongación de la Línea-7 del Metro de Madrid. Año 1996
Conversación mantenida vía walkie-talkie entre Alfredo; Jefe de Obra. Paco; Peón de Topografía y Humilde; Encargado (Al que no oíamos).
Esta conversación tenía que hacerse por este sistema porque las oficinas estaban situadas en una posición tal con respecto a la obra que era imposible la comunicación entre Jefe de Obra y Encargado, por lo que el Peón estaba en medio de ambas ondas radiofónicas, retransmitiendo “a su bola” las ordenes. La comunicación fue más o menos así:
Alfredo: Paco, Paco. ¿Me escuchas?. Cambio.
Paco: Le escucho. Cambio.
Alfredo. Paco: Dile a Humilde que no pida el primer camión de hormigón hasta las siete. Cambio.
Paco: Vale. Cambio. Humilde: Que dice Alfredo que cuando llegue el hormigón te esperas hasta las siete a echarlo. Cambio.
Alfredo: Paco, Paco. ¿Me escuchas?. Que no me has entendido. Que le digas a Humilde que no pida nada hasta las siete. Que a partir de esa hora sí. Cambio.
Paco: Ah; vale. De acuerdo. Cambio. Humilde: Que dice Alfredo que pidas siete metros cúbicos hasta las siete, que luego vendrán más camiones pero que ya nada, que sólo siete. Cambio.
Alfredo: Pacoooo. ¿¡Pero qué dices!?. Que no haga nada Humilde hasta las siete, que ahora bajo yo a la obra, pero díselo como yo te lo digo: Que no pida hormigón hasta las siete. ¡Jode Paco, pero ¿me escuchas?!. Cambio.
Paco: Alfredo; cambio, digo; no. Es que se corta un poco. ¿Entonces, quedamos en que se viene usted ahora a la obra o luego a las siete cuando ya esté el hormigón?. Cambio.
Al pobre Alfredo le dio un ataque de risa histérica. Me contagió a mí que hasta ese momento estaba dibujando un plano tranquilamente. Acabábamos de inventar el party-line; sin saberlo; por supuesto.
La Línea-7 del Metro de Madrid funciona a la perfección a pesar de aquello.
Conversación mantenida vía walkie-talkie entre Alfredo; Jefe de Obra. Paco; Peón de Topografía y Humilde; Encargado (Al que no oíamos).
Esta conversación tenía que hacerse por este sistema porque las oficinas estaban situadas en una posición tal con respecto a la obra que era imposible la comunicación entre Jefe de Obra y Encargado, por lo que el Peón estaba en medio de ambas ondas radiofónicas, retransmitiendo “a su bola” las ordenes. La comunicación fue más o menos así:
Alfredo: Paco, Paco. ¿Me escuchas?. Cambio.
Paco: Le escucho. Cambio.
Alfredo. Paco: Dile a Humilde que no pida el primer camión de hormigón hasta las siete. Cambio.
Paco: Vale. Cambio. Humilde: Que dice Alfredo que cuando llegue el hormigón te esperas hasta las siete a echarlo. Cambio.
Alfredo: Paco, Paco. ¿Me escuchas?. Que no me has entendido. Que le digas a Humilde que no pida nada hasta las siete. Que a partir de esa hora sí. Cambio.
Paco: Ah; vale. De acuerdo. Cambio. Humilde: Que dice Alfredo que pidas siete metros cúbicos hasta las siete, que luego vendrán más camiones pero que ya nada, que sólo siete. Cambio.
Alfredo: Pacoooo. ¿¡Pero qué dices!?. Que no haga nada Humilde hasta las siete, que ahora bajo yo a la obra, pero díselo como yo te lo digo: Que no pida hormigón hasta las siete. ¡Jode Paco, pero ¿me escuchas?!. Cambio.
Paco: Alfredo; cambio, digo; no. Es que se corta un poco. ¿Entonces, quedamos en que se viene usted ahora a la obra o luego a las siete cuando ya esté el hormigón?. Cambio.
Al pobre Alfredo le dio un ataque de risa histérica. Me contagió a mí que hasta ese momento estaba dibujando un plano tranquilamente. Acabábamos de inventar el party-line; sin saberlo; por supuesto.
La Línea-7 del Metro de Madrid funciona a la perfección a pesar de aquello.
viernes, febrero 10, 2006
Bibliomeme
El compañero de bitácora sebastiandell, me ha propuesto que escriba o más bien transcriba algo de un libro que me haya impresionado especialmente.
Entre otros muchos, he elegido esta obra llamada Seda cuyo autor es Alessandro Baricco. Lo que aparece a continuación es parte de la descripción que del libro se hace en su propia contraportada.
"Ésta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Ésta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento.
El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe.
Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos.)"
Le paso el testigo a: grismar & cinzcéu a juankar y a incondicional
Entre otros muchos, he elegido esta obra llamada Seda cuyo autor es Alessandro Baricco. Lo que aparece a continuación es parte de la descripción que del libro se hace en su propia contraportada.
"Ésta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Ésta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento.
El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe.
Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos.)"
Le paso el testigo a: grismar & cinzcéu a juankar y a incondicional
miércoles, febrero 08, 2006
Heat Wave

Sintió frío. Un escalofrío más bien. Recorrió la casa entera para comprobar que ninguna ventana había quedado abierta por un descuido. Nada. Todas cerradas. Subió un punto más el termostato de su calefacción central. Pensó; en el leve intervalo de un segundo; lo monótona que era su vida. Al siguiente segundo lo pensó otra vez, cerciorándose de la indudable vida aburrida que llevaba. No tenía fuerzas ni para creer en imposibles aventuras o viajes o algo que le sacase de la desidia del ciudadano medio de una ciudad; de un planeta tan vacíos como él.
Miró la combinación ganadora de la loto: un acierto y el complementario. Un trueno sordo acompañado de una luz que le dejó ciego al instante entró hasta su alma. Sintió calor. Mucho. De repente no sintió.
domingo, febrero 05, 2006
La Matanza de Cifuentes
“Hubo seis cosas en la boda de Antón, cerdo y cochinillo, puerco y marrano, guarro y lechón”.
12:37: Llego a la gasolinera del km. 77 de la A2 dirección Zaragoza. Allí me encuentro con que ya están Luismi, Rosi y su hija Verónica, así como Carlos y Bea.
13:01: También llegan Carlos Zaragoza que curiosamente viene en la dirección de su apellido y su mujer Ana. Con el resto hemos quedado en Cifuentes, así que dejo mi coche en la gasolinera y me monto en el de Carlos y Ana.
13:12: Cifuentes. Vemos a Jesús Mena, a su mujer Charo y a su hija Yana. Hay que esperar a “El Pelos” y su mujer María y su hija Alba y a Belén, Juan y su hija Laura que como siempre llegan los últimos. Después de varios botellines y presentaciones nos sentamos a la mesa.
14:33: En la mesa ya está la ensalada de tomate con jamón y tocino salado que vamos pinchando mientras yo hago un castillo de abrigos entre dos sillas que inexplicablemente se tira toda la comida sin caerse.
14:40: Gachas del Pastor.
14:51: Torreznos de Alma.
14: 58: Migas Alcarreñas.
15:06: Morcilla de arroz.
15:11: Picadillo Matancero.
15:18: Oreja a la plancha.
15: 29: Sorbete de Cava.
15:45: Costillas adobadas.
15:58: Somarro del Matarife.
Todo esto regado con vino del terreno y algunos insensatos; agua.
Se me van las horas. Así que a no sé qué hora llega el Popurri de Postres: Tocino de cielo, Leche frita, Tarta de mora, Hojuelas con miel y flan y como desengrasantes: café de puchero y orujo de hierbas.
Luego nos fuimos a ver las yeguas de Miguel; el hermano de Luismi; ambas están preñadas y las niñas no pueden montar y dar un paseo, pero si acariciarlas. A algunos hombres del grupo nos regala una descomunal cebolla que tiene pinta de saber a gloria y que no tiene nada que ver con las cebollas todas iguales de los supermercados.
Decimos de ir a tomar una copa (o más) a Torija donde nos invita Carol, la sobrina de Luismi. Decidimos tomar la penúltima en Rebollosa de Hita. Ana y Carlos me llevan a la gasolinera donde yo había abandonado mi Golf por la mañana y ellos se van a Madrid, pero yo me acabo acercando al Hogar del Jubilado y único “bar” del pueblo. Allí soy yo quien invita a una o dos rondas por haber sido mi cumpleaños y porque sí. También se decide –estas decisiones son muy de bar- que en abril; Carlos Canales traerá un jamón; Juan hará una caldereta de cordero; “Chule” (el dueño del bar) pondrá barriles y más barriles de cerveza y yo digo en francés que prometo llevar unas cuantas botellas de Brut Imperial Moët Chandon -que ya sé que no pega nada, pero yo soy así de innovador- ante la mirada atónita y la posterior aprobación satisfactoria de “Chule” y del resto de los hombres que nos damos la mano como señal de palabra de honor.
Yo me fuí a las 12:37 de la noche (o sea 12 horas después de haber llegado a la gasolinera). Algunos se quedaron a dormir en el pueblo con tanto alcohol en las venas como sentido común al no conducir.
De vez en cuando vienen bien estos baños de reciedumbre, de amistades de años, de comilonas rotundas y de sentimientos quizás algo primarios en sus modos, pero tan sinceros que emocionan hasta al torrezno de alma más duro.
Nota: Tanto Cifuentes, como Torija, como Rebollosa de Hita son poblaciones de la Alcarria, de Guadalajara.
12:37: Llego a la gasolinera del km. 77 de la A2 dirección Zaragoza. Allí me encuentro con que ya están Luismi, Rosi y su hija Verónica, así como Carlos y Bea.
13:01: También llegan Carlos Zaragoza que curiosamente viene en la dirección de su apellido y su mujer Ana. Con el resto hemos quedado en Cifuentes, así que dejo mi coche en la gasolinera y me monto en el de Carlos y Ana.
13:12: Cifuentes. Vemos a Jesús Mena, a su mujer Charo y a su hija Yana. Hay que esperar a “El Pelos” y su mujer María y su hija Alba y a Belén, Juan y su hija Laura que como siempre llegan los últimos. Después de varios botellines y presentaciones nos sentamos a la mesa.
14:33: En la mesa ya está la ensalada de tomate con jamón y tocino salado que vamos pinchando mientras yo hago un castillo de abrigos entre dos sillas que inexplicablemente se tira toda la comida sin caerse.
14:40: Gachas del Pastor.
14:51: Torreznos de Alma.
14: 58: Migas Alcarreñas.
15:06: Morcilla de arroz.
15:11: Picadillo Matancero.
15:18: Oreja a la plancha.
15: 29: Sorbete de Cava.
15:45: Costillas adobadas.
15:58: Somarro del Matarife.
Todo esto regado con vino del terreno y algunos insensatos; agua.
Se me van las horas. Así que a no sé qué hora llega el Popurri de Postres: Tocino de cielo, Leche frita, Tarta de mora, Hojuelas con miel y flan y como desengrasantes: café de puchero y orujo de hierbas.
Luego nos fuimos a ver las yeguas de Miguel; el hermano de Luismi; ambas están preñadas y las niñas no pueden montar y dar un paseo, pero si acariciarlas. A algunos hombres del grupo nos regala una descomunal cebolla que tiene pinta de saber a gloria y que no tiene nada que ver con las cebollas todas iguales de los supermercados.
Decimos de ir a tomar una copa (o más) a Torija donde nos invita Carol, la sobrina de Luismi. Decidimos tomar la penúltima en Rebollosa de Hita. Ana y Carlos me llevan a la gasolinera donde yo había abandonado mi Golf por la mañana y ellos se van a Madrid, pero yo me acabo acercando al Hogar del Jubilado y único “bar” del pueblo. Allí soy yo quien invita a una o dos rondas por haber sido mi cumpleaños y porque sí. También se decide –estas decisiones son muy de bar- que en abril; Carlos Canales traerá un jamón; Juan hará una caldereta de cordero; “Chule” (el dueño del bar) pondrá barriles y más barriles de cerveza y yo digo en francés que prometo llevar unas cuantas botellas de Brut Imperial Moët Chandon -que ya sé que no pega nada, pero yo soy así de innovador- ante la mirada atónita y la posterior aprobación satisfactoria de “Chule” y del resto de los hombres que nos damos la mano como señal de palabra de honor.
Yo me fuí a las 12:37 de la noche (o sea 12 horas después de haber llegado a la gasolinera). Algunos se quedaron a dormir en el pueblo con tanto alcohol en las venas como sentido común al no conducir.
De vez en cuando vienen bien estos baños de reciedumbre, de amistades de años, de comilonas rotundas y de sentimientos quizás algo primarios en sus modos, pero tan sinceros que emocionan hasta al torrezno de alma más duro.
Nota: Tanto Cifuentes, como Torija, como Rebollosa de Hita son poblaciones de la Alcarria, de Guadalajara.
miércoles, febrero 01, 2006
1956-2006

Mi madre me llevaba dentro desde hacía unos ocho meses. A las ocho de la mañana de un día como hoy de hace 50 años, se despertó con molestias algo mayores que las propias del embarazo que; de todas formas; estaba siendo relativamente cómodo.
Decidió prepararse para ir al médico por si esos dolores eran resultantes de alguna complicación en el parto, así que se levantó y se fue a la cocina a asearse un poco. No fue a la cocina por capricho, sino porque era la habitación más calentita de esa casa que como toda casa antigua tenía su cocina de leña y carbón y los rescoldos del día anterior eran capaces de calentar unas horas más el habitáculo, hasta convertirse en cenizas.
En la cocina estaba desayunando la que se iba a convertir “sin comerlo y sin beberlo” en mi madrina: Angelines. La bella Angelines; valenciana y muy morena e hija de unos amigos de mis abuelos y que solía pasar unas semanas en Madrid, debía contar en aquel momento con 17 años y “de golpe y porrazo”, descubrió como se daba a luz, pues como he dicho, mi madre decidió lavarse no sólo por una lógica higiene, sino para ir aseada al médico. Con la ayuda del jabón utilizado en esa higiene personal, sonaron tres ruidos parecidos al descorche de una botella de champagne, que no eran otros que mi cabeza y mis hombros, escurriéndose con el jabón y saliendo a toda velocidad hacia el suelo....
Angelines se convirtió con todo derecho en mi madrina porque; aunque atónita ante el espectáculo que tenía delante; tuvo los reflejos suficientes para tirarse al piso y evitar que me estrellase contra el duro terrazo de la cocina, mientras mi madre se agachaba con cuidado, con perplejidad y con un terrible dolor.
Ese día vinieron más complicaciones, pues ante la situación de urgencia, no se les ocurrió mejor cosa a las vecinas del 1ºA que cortar el cordón umbilical con unas tijeras de cocina. Cuando vino el médico, examinó la placenta para ver que tanto ella como yo estábamos enteros. Casi no podía atarme el ombligo porque no se fió de las tijeras cocineras y cortó algo más de cordón. Hay que decir que además yo era el primer bebé que atendía el ginecólogo que estaba encantado con la experiencia y que a los pocos años se haría famoso por ir al Congo Belga a montar hospitales infantiles. Logró coserme, pero por la noche oyeron una especie de maullido muy bajito; era yo, que me desangraba. Mi padre corrió hasta la consulta del médico. El que nos había atendido a madre y niño por la mañana no estaba localizable. A mi padre casi le atropella un tranvía -de los que por aquel entonces circulaba por la calle del Conde de Peñalver- por ir a por el médico de guardia al que pilló en su casa, jugando a las cartas y con ciertas reticencias para venir a la nuestra a esas horas de la madrugada en la que no había ni Urgencias, ni 112, ni casi teléfonos. Mi padre prometió asesinarle si no venía a vernos. Totalmente “convencido” apareció y cortó mi hemorragia, pero nos dijo que por la mañana vendría nuestro médico.
Ya el día 2, el joven médico cosió a lo vivo el desgarro que mi intempestivo nacimiento había producido en mi madre y a mi me puso un cartón de la contraportada de un libro francés llamado “Fauvette et ses frères” (esto no viene al caso pero me hace gracia ponerlo) entre el nudo del ombligo y la tripa para conseguir que se secase y se curase la infección. Extraña solución, pero eficaz, porque aquí estoy todavía...
Esta larga entrada se la dedico a mis padres, a mi madrina Angelines y al doctor Joaquín Sanz Gadea que como comenté antes, se haría famoso en los años cincuenta por ejercer su medicina en lo que en aquel entonces se llamaba Congo Belga. Siempre he pensado que a pesar de la fama y del reconocimiento por su labor, quizás recordó aquel primer niño al que atendió el 1 de febrero de 1956 en esa casa que estaba en la calle de Montesa nº11 Escalera A, 2ºB y que no se sabía muy bien si había sido un convento o un cuartel y que; para bien o para mal; ya no existe.
domingo, enero 29, 2006
Invincible summer
"En las profundidades del invierno, he aprendido al fin que dentro de mí reside un verano invencible".
Esto es lo que dice Albert Camus en la contraportada del CD de k.d.lang llamado 'Invincible Summer'.
Os dejo esta canción para que os lo apliquéis... si podéis.
k.d.lang: summerfling
Esto es lo que dice Albert Camus en la contraportada del CD de k.d.lang llamado 'Invincible Summer'.
Os dejo esta canción para que os lo apliquéis... si podéis.
k.d.lang: summerfling
viernes, enero 27, 2006
Obras y Medallas-2
Algunos de los mandatarios municipales que nos están obligando a las empresas constructoras a terminar las obras en un tiempo record, tienen miedo de que a la gente le dé también miedo el hecho de meterse en un túnel de unos cuantos kilómetros contando con que no haya ni accidentes ni atascos históricos que pueden agobiar y dar cierto sentimiento de claustrofobia a no pocos conductores.
Para ello; en el túnel que estamos a punto de terminar; se les ha ocurrido a los munícipes pensantes, la brillante idea de decorar dicho túnel con paneles de ningún color; es decir: blanco brillante –¡como su propia idea!-.
Intentan dar con ello una sensación de luminosidad que a mi; cuando se llevan colocados unos pocos de estos paneles; me da un poco la sensación entre de hospital y de esos túneles tan misteriosos que o bien nuestro cerebro o bien nuestra alma –si es que contamos con algo parecido- ven cuando el cuerpo está en trance de morir y que es un túnel; como poco: inquietante, pues tanto gentes creyentes como no creyentes, han vivido de igual manera ese viaje de ida y vuelta -pues ninguno de los que lo ha contado ha fallecido en sí- hacia una luz de colores nunca vistos y han recibido en dicho túnel la bienvenida de familiares o amigos muertos mientras el viajero ha visto a toda velocidad pasajes de su vida y hasta que alguien le dice que no le ha llegado la hora y que vuelva a su cuerpo lo que suele causar un cierto desagrado en el tunelero que ya se veía libre de sus kilos para siempre jamás.
Nosotros estamos dotando a nuestros túneles de salidas de emergencia por si se da el caso de que nos digan que no ha llegado nuestra hora o de que no llegamos a nuestra hora que será lo más probable. Los que vivan en Madrid o vengan de visita, ya dirán que les parece el luminoso túnel y como se les queda el cuerpo y el alma –si es que contamos con algo parecido- al viajar por él.
Buen viaje.
Prometemos luz al final del túnel....
Para ello; en el túnel que estamos a punto de terminar; se les ha ocurrido a los munícipes pensantes, la brillante idea de decorar dicho túnel con paneles de ningún color; es decir: blanco brillante –¡como su propia idea!-.
Intentan dar con ello una sensación de luminosidad que a mi; cuando se llevan colocados unos pocos de estos paneles; me da un poco la sensación entre de hospital y de esos túneles tan misteriosos que o bien nuestro cerebro o bien nuestra alma –si es que contamos con algo parecido- ven cuando el cuerpo está en trance de morir y que es un túnel; como poco: inquietante, pues tanto gentes creyentes como no creyentes, han vivido de igual manera ese viaje de ida y vuelta -pues ninguno de los que lo ha contado ha fallecido en sí- hacia una luz de colores nunca vistos y han recibido en dicho túnel la bienvenida de familiares o amigos muertos mientras el viajero ha visto a toda velocidad pasajes de su vida y hasta que alguien le dice que no le ha llegado la hora y que vuelva a su cuerpo lo que suele causar un cierto desagrado en el tunelero que ya se veía libre de sus kilos para siempre jamás.
Nosotros estamos dotando a nuestros túneles de salidas de emergencia por si se da el caso de que nos digan que no ha llegado nuestra hora o de que no llegamos a nuestra hora que será lo más probable. Los que vivan en Madrid o vengan de visita, ya dirán que les parece el luminoso túnel y como se les queda el cuerpo y el alma –si es que contamos con algo parecido- al viajar por él.
Buen viaje.
Prometemos luz al final del túnel....
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