martes, agosto 26, 2008

Muertos propios y ajenos

El otro día, cuando volvíamos de comer, vimos a unos pocos kilómetros dos columnas de humo; una blanca y otra negra y bromeamos al respecto pensando que una vez más, algunos espabilados nos habían robado cables de cobre y estaban quemándolos para obtener el metal que se paga bastante bien en el mercado negro cobrizo.

A mí incluso se me ocurrió otra chorrada aún mayor diciendo que habemus Papam por la fumata blanca tan espectacular.

Cuando llegamos a la oficina y quisimos consultar los resultados de los españoles en las Olimpiadas, leímos con sorpresa primero y con consternación después que el humo se debía al accidente de un avión de la compañía Spanair que acababa de ocurrir, casi al lado de nuestra obra, y que iba contando muertos a medida que pasaban los minutos.

Pero la reflexión que propuse al respecto en un foro de Psicología al que me acabo de apuntar fue que aún sintiendo un profundo dolor y un innegable y total respeto por las víctimas del accidente y por sus familiares y seres queridos, ¿no ocupa la prensa un lugar demasiado prepotente a la hora de dar las noticias?

Reconociendo que cuando algo pasa a tu lado te afecta más que lo que pasa en Nueva Zelanda, a mí, me resulta vergonzoso ese regodeo respetuoso, ese cotorreo dramático que lo único que hace es deprimir a la gente.

¿Para qué quiero saber las últimas palabras que una madre medio muriendo le dijo a su hijo antes de fallecer aplastada?

¿Es eso noticia?

Y sobre todo: ¿Por qué los muertos ajenos nos parecen menos muertos, menos “llorables”, menos importantes?

¿Acaso no mueren más de 20 personas en carretera todos los fines de semana? Al mes son 80

¿Por qué nos importan un pimiento?

¿Será porque estamos acostumbrados?

martes, agosto 19, 2008

+ tazas

Al principio eran blancas. Luego las hemos pintado entre mi hermana (el plato) y yo (la taza y el bol).

Vean el resultado marciano....

jueves, agosto 14, 2008

Hidráulica

Los misterios de la hidráulica han hecho que la taza en la que me acabo de tomar un café, no se llene nunca de agua....


video

domingo, agosto 10, 2008

profiteroles o melón

profiterol.
(Del fr. profiterole).
1. m. Pastelillo relleno de crema u otros ingredientes y cubierto de chocolate caliente.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

melón1.
(Del lat. tardío melo, -ōnis).
1. m. Planta herbácea anual, de la familia de las Cucurbitáceas, con tallos tendidos, ramosos, ásperos, con zarcillos, y de tres a cuatro metros de longitud, hojas pecioladas, partidas en cinco lóbulos obtusos, flores solitarias de corola amarilla, y fruto elipsoidal de dos a tres decímetros de largo, con cáscara blanca, amarilla, verde o manchada de estos colores, carne olorosa, abundante, dulce, blanda, aguanosa, que deja en el interior un hueco donde hay muchas pepitas de corteza amarilla y almendra blanca. Es originaria de Oriente y muy estimada.
2. m. Fruto de esta planta.
3. m. coloq. Hombre torpe o necio.

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Aparentemente no hay nada que semánticamente o morfológicamente haga que haya alguna semejanza idiomática entre estas dos palabras. Lo único que tienen en común es que suelen estar juntos en las vitrinas de los postres de opíparas comidas de empresa o de simples y obreros menús del día.

Sin embargo, una unión misteriosa hace que estas dos palabras hayan sido confundidas por dos camareros a lo largo de mi vida gastronómica.

Para juntarlas por primera vez, hay que remontarse a una comida familiar navideña de mediados de los años 90 o quizás de antes; no recuerdo; en la que a mi hermano se le ocurrió pedir unos profiteroles como colofón a la abundante y rica comida tan normal en esas fechas tan anormales.

Luego reproduciré la conversación entre mi hermano y el veterano camarero, que a partir de esa navidad, pasó a llamarse en nuestro argot familiar: El Profiteroles.

Por otra parte y con toda lógica, no podía llamarse ya de otra forma pues al preguntar a mi hermano lo que quería de postre y al decir mi hermano: profiteroles. El camarero preguntó: ¿melón? ante la cara de asombro de los comensales y de mi hermano que repitió: No, no: profiteroles.

Pero lo curioso me pasó solo hace unos días a la hora de la comida en mi nuevo lugar de trabajo.

Una escena parecida, aunque esta vez en un sitio de comidas caseras en San Sebastián de los Reyes llamado Sanabria. Un compañero topógrafo pidió profiteroles de postre y el camarero haciendo como que no oía le preguntó: ¿melón?

Al decir yo con cara de asombro: ¡Joder, no puede ser! ¡Increíble, y no es el mismo camarero!

Los compañeros me preguntaron que si no me gustaba el melón, a lo que yo –que no quise contar toda la historia- dije que sí y que los profiteroles también, pero que prefería un café cortado.
Vivir para ver y para oir….

viernes, agosto 08, 2008

antibracitis


Para que los padres de las niñas A y P puedan dedicarse durante unos minutos de nada a otra cosa que no sea tener en brazos a sus hijitas tiranas, he desarrollado una idea que consiste en adaptar a un coche de niños normal y corriente, unos brazos de latex ultramoderno con textura humana y perfectamente adaptables al tamaño del bebé que sabiamente engañarán (estamos en periodo de laboratorio) a las pequeñas diablillas cuyo único deseo es estar en los brazos paternos, maternos o de cualquiera que se preste a su juego.

domingo, agosto 03, 2008

viernes, agosto 01, 2008

tazas

Anduve el otro día perpetrando prediseños para unas tazas que quizás pinte en septiembre aquí.

Me da pena tirar el cuadernillo de las Elecciones Generales 2008, así que lo uso para estos menesteres tan apolíticos.