
Esta mañana he vuelto a recordar “La Panadería del Hombre” al desayunarme dos magdalenas La Bella Easo. Ahora iré contando el por qué de “el Hombre” y el por qué de las magdalenas de esa marca.
Esta panadería tiene una historia tan real como la vida; en este caso tan real como la muerte. El señor que la regentaba era alto, enjuto, serio pero cordial, tendría unos cincuenta y tantos años. Una noche, sin tener síntomas aparentes de padecer ninguna enfermedad relacionada con el corazón: murió de un infarto fulminante.
Su mujer y su hija sufrieron tal conmoción, que jamás volvieron a abrir la panadería, ni la alquilaron, ni la vendieron, ni la prendieron fuego. Hace más de veinte años que esto ocurrió y tal como la dejaron, tan empapelada, tan cerrada es como se ve en la foto hecha hace unos minutos.
El que a este buen hombre le llamasen mi abuela y mi madre: El Hombre, tiene sentido, ya que la otra panadería que había en esos tiempos (el de las ovejas pasando por mi calle) la regentaba una tal Berta. Si tenías que hacer un recado, te decían: “Vete a donde Berta a por una pistola que nos hemos quedado sin pan” o “Vete a donde el Hombre a por unas magdalenas para el desayuno de mañana, que se ha comido tu padre la última”.
Uno de aquellos días fui a donde el Hombre. Le pedí una bolsa de magdalenas La Bella Easo. El Hombre me dijo: “No te lleves esas; chaval; que están llenas de colorantes y aromatizantes y no se que mierda que le echan. Llévate éstas que las hago yo con mi mujer y mi hija, que son naturales y están divinas, ya verás”.
Me convenció al instante. El aspecto era inmejorable. Me las llevé. Eran en efecto deliciosas, con ese sabor a mantequilla, a harina, a huevo, a cariño…. divinas de verdad.
Poco después murió el Hombre.
Etiquetas: recuerdos



Es verdad... lo de aromas, sonidos, sabores que evocan otras cosas... no hace mucho titulé un post La lejía de Proust... precisamente porque a mí el olor a lejía me recuerda a mi madre...
Me ha encantado esta entrada (y no lo digo para agradecerte que me hayas linkeado), es sincero. Gracias, de todos modos.
UN SALUDO