miércoles, junio 11, 2008

Paraguas


Paraguas: Oye majo, hace siglos que no escribes un cuento, ni una historia, ni nada.

Yo: Pues sí, entre los estudios y las patatas bravas y mi limitado talento, pues así estamos.

P: Hombre, pues podías escribir un cuento en el que yo fuese el "prota".

Y: Mira, ya tuve una conversación parecida con mi blog hace meses y al final para quitarme de encima la “culpa” le conté una historia sobre un papel de un señor japonés.

Blog: O sea que ¿me contaste la historia para quitarte de encima la culpa? Ya te vale.

Y: Bueno blog, no fue exactamente o exclusivamente para no sentirme culpable, sino porque surgió así. No te enfurruñes, anda

P: Pues entonces, podía surgirte una historia sobre mí, o sobre cualquiera de mis colegas paraguas.

B: Y de paso la publicas en mí y los tres tan contentos.

Y: Sí, sobre todo yo, que antes “tenía” que contentar a un blog y ahora a un paraguas sin garrota. No sé si me va a dar la cabeza para tanto pues diré que antes de hablar contigo; señor paraguas sin mango; la función que desempeñas, me era más bien indiferente cuando no incómoda. Prefería mojarme o ponerme un chaquetón con capucha, que llevarte, teniendo en cuenta además tu forma especialmente rara, pero ahora que te has puesto a hablar conmigo y cuando el otro día me acompañaste a tomar un café, como que te cogí algo más de cariño.

P: Ay, gracias. Mira que me has tenido años olvidado. Me acuerdo que me regalaron a ti en una perfumería un día que te compraste un perfume pijo y que pusiste cara de pocos amigos cuando la bella dependienta me agarró y me pasó a tus manos. Como comprendo a los hindúes a los que cuando les das un regalo, se niegan a abrirlo en tu presencia para que no notes en su mirada una posible decepción ante él. Tú no disimulaste. Primero porque no eres hindú y segundo porque mis sentimientos (que reconozco que no mostré) te importaron un pimiento de Padrón.

Y: Pero mira por donde, después de estar ahí en un rincón, más tirado que una colilla, el otro día y viendo que llovía a mares, te pillé y me viniste de perlas.

B: Oye, ¿esto lo vas a publicar o algo?

Y: Pues no sé ¿No te parece bien? La verdad es que si ya es cojonudo hablar con cosas que se supone que no hablan, como un blog, lo de hablar a la vez y también con un paraguas con el mango recto es un poco extraño.

P: Joder, pues a mí me ha emocionado lo de que al final te hayas reconciliado con nosotros los paraguas. La próxima vez que llueva, anda con cuidado que lo mismo con la emoción, echo alguna lagrimita y resulta que te vas a acabar mojando con mi llantina de alegría y te vas a creer que he perdido mi capacidad impermeable y es que voy a estar lloriqueando por dentro y me vas a tener que dar un pañuelo de papel para que me suene.

B: Me imagino la escena, jaja. Lloviendo sin parar y el tío Vito mojado dentro de tu protección, intentando limpiarte los moquillos paragüeros con el dichoso pañuelo. Anda, publica esta historieta y alegrémonos de nuestra extraña amistad y de la surrealista conversación.

Y: Pues ahora mismo publico esto y además voy a acompañar esta surrealista conversación -como bien dices, blog- con una foto para estar los tres juntos: El paraguas sin mango, tú y yo.

P: Gracias por la charla y por utilizarme en esta primavera tan austral.

Y: De nada.

B: Pues vamos allá.

7 comentarios:

Thalatta dijo...

Anda... anda... que a ti la lluvia te sienta mal.
Yo tengo un pedazo paraguas lleno de estrellas por dentro pero es poco conversador...
Besooo

Chasky dijo...

Estos últimos días todos hemos tenido a los paraguas como buenos compañeros, anda que no ha llovido nada.

Pareidolia dijo...

hoy mismo he sujetado un paraguas, hacía mucho tiempo que no lo hacía, yo soy más de las de capucha y de húmeda cara
Besos

Mendieta Quintana dijo...

Dos cosas:
1) Sin que sirva para crear malestar en tu paraguas: los paraguas sin mango curvo son incomodísimos. No puedes llevar bolsas colgando, ni otros paraguas (con mango curvo o, al menos, con un cordelito para colgarlos; esto lo suelen hacer las madres que van a buscar a sus niños al cole, los padres no suelen llevar paraguas y luego les caen dos chaparrones); y cuando te llaman al móvil (en día de lluvia aumenta el número de llamadas en un 34,7%) y/o tienes que sacar las llaves, no puedes sujetarlo apretando la mejilla contra el hombro (se escurren los malditos). Yo tengo uno divino, de un diseñador guay, que no pesa nada, que se lleva como en un bolsito, que queda de lo más cool, que costó ni se sabe cuánto (y mejor no saberlo), pero... a efectos prácticos, insuficiente con su única función: evitar mojarse. Por eso, acabo llevando uno gris, enorme, de un diseño clásico (podrían llevarlo perfectamente Charles Dickens o Miguel Bosé), que hace publicidad (discreta, hay que decirlo) de no sé qué y encima me lo regalaron (o sea, que no he tenido que pagar yo para que se vea la marca) y que tiene un mango curvo maravilloso donde puedo colgar todo lo que me apetezca, y que se acopla estupendamente a la unión entre mi hombro y mi mejilla.
2)Es raro que una persona humana (imagino que perteneces a esa categoría) mantenga conversaciones con objetos y con entes virtuales, pero... también es verdad que cosas más extravagantes se han visto.
Besos lluvia.

Félix dijo...

Ah, las patatas bravas.

Muy buena y divertida improsisación. A veces, vale la pena leer en internet.

Saludos.

chuliMa dijo...

Pues yo creo que el paraguas te cayó en gracia por su chispeante conversación y por que evidentemente te ha calao.

Un bravo beso

Vitore dijo...

thalatta: Es lo que tienen los paraguas pijos, que tienen mucha labia. Beso!

chasky: Hasta yo he utilizado a mi parlanchín paraguas. Abrazos

pareidolia: Sí, yo igual. Prefiero no llevar nada en la mano que me estorbe y escima este no se puede colgar del antebraza, ni nada. Un beso.

mendieta quintana: Yo recuerdo haber paseado con mi abuelo y cuando se liaba uno de sus canutos (de tabaco, creo) ponía el mango en su antebrazo y liaba el petardo con totak facilidad. De mi empresa tengo uno también sin garrota, con mango de madera y una cuerdecita. De momento no me habla ni a mí, ni a su colega, ni al blog. Besos de verano-que-te-crees-tú-eso.

félix: Bienvenido a este blog. Él te da la bienvenida también. Voy a ver si te visito, aunque estoy vago como bloglector.

chulima: ¡Tú si que tienes gracia, salá! Ay que se ha puesto colorao el paraguas gris... :) Beshillos