viernes, mayo 11, 2007

Habitación 312

Llegué al hotel con mi bolsa de viaje.
Llevaba encima poca ropa y mucha nostalgia por la ausencia de quien deseaba estuviera allí conmigo con su otra bolsa de viaje y con algo más de ropa (las chicas siempre llevan más cosas que uno).
Me quedé un minuto en la puerta con la tarjeta electrónica en la mano con la que acababa de abrir la habitación 312.
Hay que decir que la habitación estaba muy bien. Pensándolo bien no estaba ni bien ni mal. Si hubiese sido una pocilga llena de ratas y cucarachas como dogos, habría sido una habitación asquerosa.
Sin embargo aquella estaba bien porque ni tenía ni dejaba de tener nada de particular excepto el cuadro del cabecero de la cama que era de Renoir y que le daba un aire romántico que yo en realidad no deseaba en mi nostalgia desamorosa.
La cama era enorme y me pillé alegrándome de que fuese solo para mi, aunque luego me lo reproché (poco). Acogedora habitación, muy amplia, el armario con muchas perchas (me sobraban más de la mitad).
Encima del armario estaba el maletero en el que había dos mantas y dos almohadas de las gorditas de las que me gustan a mí (como las mujeres, que también me gustan gorditas como almohadas achuchables y blanditas).
Me apoderé de una de las gorditas (almohadas, se entiende) y dejé la otra mientras un pequeño vuelco de corazón me recordaba que podría quedarme con las cuatro almohadas (las flacuchas y las gorditas) y me volví a pillar alegrándome egoístamente del indiscutible poderío “almohadil”.
¡Cuántos cajones había también debajo del armario!.
Usaría solo uno, los restantes también me sobraban. Pensé en meter en los vacíos las perchas que no iba a utilizar pero abandoné ese absurdo pensamiento al instante, no fuesen a pensar que las había robado. Me despeloté y me tumbé en la cama despatarrado.
¡Qué a gusto estaba!. En un instante había olvidado toda congoja y nostalgia y desamor. ¿Sería algo que había en el aire decadente de esa habitación 312?.
Entonces fue cuando aún acostado, me di un poco la vuelta y abrí el cajón de la única mesilla que estaba justo a mi derecha viendo con notable sorpresa que estaba lleno de cosas.
Ni rastro de las tristes Biblias que hay en cada una de las mesillas de cada uno de los miles de hoteles de Estados Unidos. Lo que había en el cajón eran fotos de mujeres solas riendo, de hombres solos sonriendo, de parejas abrazadas y de paisajes, había tres bolígrafos, una piedra de la playa de al lado, una baraja a la que le faltaba el dos de copas, un posavasos de un bar de Burgos con un teléfono apuntado, una goma para el pelo con una mariposa de plástico rosa, un euro y quince céntimos y una navajita que ponía recuerdo de Donostia.
Deduje que la gente que iba ocupando aquella habitación dejaba esas cosas tan diversas en el cajón de la mesilla para desprenderse de lo que les recordase dicho objeto.
Cuando me fui del hotel, yo también dejé una cosa en ese cajón....

20 comentarios:

Chasky dijo...

Buahhh que historia más cojonuda y además con un final de los que me gustan, de esos que te dejan con intriga.

Tunia dijo...

¿Que se dejó en el cajón? por lo que has contado todo el mundo se dejo un recuerdo, no? ¿cual se dejo el protagonista?
Espera que saco las cartas.....a ver....Ya se lo que se dejó....Su tristeza guardada en un cajón.
Besitos.

dosdedos dijo...

Cómo me ha gustado :-) La historia pero más el ritmo en la que está contada.

Desvele: ¿qué dejó en el cajón?

:-D

e-jay dijo...

Vito, no sé que dejaste en el cajón pero yo me estoy dejando los ojos en tu blog desde el cambio... Abrazos.

Thalatta dijo...

pero qué preciosidad de historia!!!, estoy con Tunia, se dejó la tristeza...
¡¡Besos alegres!!!

chuliMa dijo...

vaya, que cuento más interesante, rapido y visual. Enhorawena, plash, plash

un besazo.

Posdatilla..yo me hubiera llevado el euro y quince y hubiera dejado un recibo
;-)

e-catarsis dijo...

...sabía que al fnal alguien descubriría que me había llevado el dos de copas de la maldita baraja...en fin, lamento haberle fastidiado el solitario :P

Bueno bueno... pues venir a descansar un rato se está conviertiendo en habitual, deben ser los sillones tan mullidos y este silencio en el que leer se hace tan agradable

Besos

nadie dijo...

siempre nos dejamos algo olvidado en los cajones de los hoteles...no?

El cajón de la mesilla... dijo...

Todo viene a parar aquí.

Vitore dijo...

chasky: Dejar algo a la imaginación está bien, aunque abajo hay gente que ha sacado sus propias conclusiones.... Un abrazo.

tunia: ¡Mira que eres!. Mi brujilla favorita. La mejor. Besitos.

dosdedos: Pued dejé todo eso y más ;) Besos.

e-jay: No me digas que no lees esta letra así medio pastel que he puesto. Se admiten quejas :D Un abrazo.

thalatta: Ahí se quedó... Besitos encajonados.

chulima: Otra que ha acertado... aunque no dejé recibo. Me tomé un café abajo. Besos.

e-catarsis: Es lo que tiene no tener tele. Que se escucha el bendito silencio. Me guata que te guste estar por aquí. Un beso.

nadie: A veces nos olvidamos hasta de lo que dejamos olvidado en ellos. ¿A que sí?. Saludos, nadie.

el cajón de la mesilla: Si tú hablaras, podrías escribir un libro entero...

mi despertar dijo...

Lindo tu rincón

Vitore dijo...

mi despertar: Un placer verla por aquí; Mucha... ;)

Monik dijo...

Dime porfaaaaaaaaa que dejastes??? Porque sino, me quedo con unos nervios que no veas.. Además que soy muy cotilla para estas cosas.. Jeje

Besos y dímelooo!! :P

e-catarsis dijo...

Pues...me gusta que le guste que me guste....¡¡¡Aggggggg!!!

;-)

Vitore dijo...

monik: Si lo necesitas, le puedo pedir al protagonista del cuento que te de la dirección del hotel... Aunque quizás también se ha dejado eso en el cajón... ;)

e-catarsis: Y ahora ¿qué tengo que decir?... Que ¿me gusta que te guste que me guste que te guste que pases por aquí?... Pues eso. :)

e-catarsis dijo...

...vaya :(
Que venía yo tan contenta para jugar con la palabrita de marras y...¡ops! ¡¡¡NO HAY PALABRITA!!!

¿¿¿Y CÓMO DEMONIOS VOY A JUGAR AHORA???

mmm...mmm... vaaaaa pues nada me siento un rato...¿no hay máquina de café?
:P

e-catarsis dijo...

Trueque:
Yo te dejo jugar en mi casa y tú me dejas descansar en la tuya
¿Hace?
:)

oktomanota dijo...

menuda intriga , que cosas habian y que dejaste , sigue en cuento ?
segunda parte?cunado

la nena dijo...

y el continuará????
Hay o no?
HIstoria rítmica y divertida!
Lo de menos es qué es lo qeu dejaste!
Besos

Vitore dijo...

e-catarsis: Hace ;)

la nena: Eso; qué más dará...