jueves, enero 25, 2007

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Cuando me desperté esta mañana, tenía una sensación rara. Me parecía estar pensando en un idioma desconocido pero he sonreído y me he dicho pensando en ese idioma que parecía extraño que qué cosas tiene ese instante entre sueño y vigilia en el que uno confunde lo que acaba de vivir con lo que va a vivir en lo que se supone que es el estado de realidad.

Me he duchado y he salido a la calle a hacer unas compras. Nada más salir ya me he asustado un poco al cruzarme en el portal con el vecino del tercero que me ha dicho algo que no he entendido pero que bien podía ser uno de esos saludos casi ininteligibles que a veces se dicen sin ganas, ese tipo de gruñido amable que indica un hola y que nos identifica como educados. He intentado repetir el gruñido y me he dirigido al supermercado de al lado.

Al entrar si que me he desconcertado, pues todos los carteles, los productos, los anuncios por megafonía me sonaban a chino. He pensado que era un sueño, que tenía que ser un sueño, pero me he pellizcado y nada, no me he despertado. Me he puesto a mirar como un tonto los carteles que señalaban productos desconocidos: Sopas extrañas, zumos de colores inverosímiles, frutas exóticas o nunca vistas por mí.

He comprado algo que parecía zumo de naranja, otra cosa que parece maíz y otra cosa que parece pan tostado. La cajera que me conoce de otras veces me ha preguntado algo y yo con el corazón a mil y sin saber que me decía he dicho que si y luego que no con la cabeza, sin decir una palabra ante el descojone de la cajera.

Lo peor ha sido cuando he llamado a mis padres y al otro lado del teléfono ha salido la voz de mi padre diciendo algo en ese idioma del demonio. Yo en el mío extraño pero ya tan propio le he dicho que le quiero y que quiero a mamá y a mis hermanos y he colgado medio llorando de miedo y he desconectado el móvil y ahora estoy en un cibercafé de mi ciudad que ya no es mi ciudad pues tiene todos los carteles cambiados intentando escribir en este teclado raro e intentando publicar en mi blog. Estoy escribiendo en el idioma extraño que mi cerebro ha decidido “regalarme” esta mañana. Ojala alguien entienda esto que estoy escribiendo. Ojala mañana me despierte y al ver esta entrada no la entienda porque haya recuperado mi lengua, mi ciudad, mi familia y mi vida.

A ver.... Parece que vuelvo a pensar en... se mezcla....

¡Ya!

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P.D. Por cierto que este pequeño relato está sugerido o basado en esta entrada de juankar

6 comentarios:

maria josé dijo...

Vaya, Vik, menos mal que encuentro a alguien que habla en mi idioma!
No te desesperes, poco a poco irán aprendiendo...
Un beso!
&%$="$%

Una maruja en internet dijo...

Menudo lio vitore,yo te he entendido, ¿en que lengua estas hablando? Es para saber que lengua hablo yo :)).

Cobre dijo...

Pues estoy igual q Maru; aunq igual para trastornarte un poco más de lo q ya estás te confieso q te he entendido a ratos aunq en realidad lo q quería decir es q he entendido lo q creí entender cuando decías q no lo entendías pero al final resultó q lo entendimos.
Venga, ya me piro! ;)

Besaaaazos, tio queso!

alexqk dijo...

¿dsjhjkd fdg fdg dfg fdkfdgj?

Grismar dijo...

Ups ¿era para preocuparse? Yo pensé que era efecto de la globalización nomás.
besos

Tha dijo...

No preocuparse... siempre quedará la telepatía, aunque la telepatía tiene idioma o simplemente se comprende?
Bah... dejémoslo en el lenguaje del corazón y se acabó.
Besoss