Resulta que grismar me ha invitado a este juego en el que parece andar metido todo el planeta “bloguero”.
De hecho, no creo que pueda reenviar el jueguecito a nadie porque entre que los enlaces que tengo ya han sido enlazados por otros anteriormente para jugar a ello y entre que los que no lo han hecho; está un señor como harry.c cuyo blog consiste en viñetas... aunque esto si sería divertido, que mediante viñetas pusiese sus cinco manías o hábitos extraños... y en fin que luego hay blogs que leo y en los que comento, pero que no suelen hacer lo mismo conmigo, yo creo que en mí –como pasó con incondicional- parará una de las ramas de esto.
Y ya metiéndome directamente en mis manías o hábitos raros. No me ha sido muy fácil encontrar cinco, no sé si porque de tener hábitos extraños, a mi a lo mejor me parecen perfectamente coherentes de tanto repetirlos.
De hecho, no creo que pueda reenviar el jueguecito a nadie porque entre que los enlaces que tengo ya han sido enlazados por otros anteriormente para jugar a ello y entre que los que no lo han hecho; está un señor como harry.c cuyo blog consiste en viñetas... aunque esto si sería divertido, que mediante viñetas pusiese sus cinco manías o hábitos extraños... y en fin que luego hay blogs que leo y en los que comento, pero que no suelen hacer lo mismo conmigo, yo creo que en mí –como pasó con incondicional- parará una de las ramas de esto.
Y ya metiéndome directamente en mis manías o hábitos raros. No me ha sido muy fácil encontrar cinco, no sé si porque de tener hábitos extraños, a mi a lo mejor me parecen perfectamente coherentes de tanto repetirlos.
Pero bueno, intentaré hacerme un auto análisis a ver que sale:
1º.- El primero que se me ocurre es el hábito de ordenar mis múltiples Cds (más de 1000) alfabéticamente, lo que me lleva a mover todas las filas y todas las columnas de los muebles (cada uno "de su padre y de su madre") si se da la tragedia de que me compro un Cd de un artista cuyo apellido empiece por “A”. Si el artista se apellidase Zumalacárregui, no tendría que mover nada y daría palmas de alegría incontenida, pero no suele ser el caso.
2º.- Siempre retuerzo las servilletas de papel de los bares, sobre todo esas que tienen un ligero satinado y no limpian nada la grasa o fritanga esparcidas en manos, bigotes, codos, tobillos, etc. Las retuerzo y luego hago un nudo marinero con ellas, o dos si quedan los cabos lo suficientemente largos.
3º.- Este hábito también es de bares. Sobre todo de esos restaurantes de comida de “aquí te cojo aquí te mato” en los que los manteles son de papel. Saco mi eterno lápiz; que llevo siempre en la camisa; (si es verano lo llevo en un bolsillo o riñonera) y me pongo a dibujar, o bien lo que sea, o –disimulando por si me pilla in fraganti- a cualquier comensal que sea “dibujable”. Hace años estuve en un trabajo en el que una camarera del bar donde íbamos a comer, se guardó algunas de mis “obras de arte”, cuando no el mantel entero.
4º.- Un hábito que no he perdido con los años es el de mirar a los ojos a la mujer a la que me acaban de presentar. No sé que tendrán los míos –ojos de no seductor, supongo- que muchas se convierten en amigas incondicionales, en confidentes que me abren sus almas sin pudor alguno. No he hecho mucho el amor que digamos, pero ese mirar o esa actitud me ha dado momentos muy placenteros anímicamente.
5º.- El último que se me ocurre, tiene que ver también con la música y es la manía de querer identificar que canción está sonando muy bajita en un hipermercado y una vez que la identifico, acordarme del titulo y visualizar si la tengo en esos armarios cada uno "de su padre y de su madre" y me vuelvo a casa sin los yogures que tenía que haber comprado, pero con la cancioncilla en la cabeza.
1º.- El primero que se me ocurre es el hábito de ordenar mis múltiples Cds (más de 1000) alfabéticamente, lo que me lleva a mover todas las filas y todas las columnas de los muebles (cada uno "de su padre y de su madre") si se da la tragedia de que me compro un Cd de un artista cuyo apellido empiece por “A”. Si el artista se apellidase Zumalacárregui, no tendría que mover nada y daría palmas de alegría incontenida, pero no suele ser el caso.
2º.- Siempre retuerzo las servilletas de papel de los bares, sobre todo esas que tienen un ligero satinado y no limpian nada la grasa o fritanga esparcidas en manos, bigotes, codos, tobillos, etc. Las retuerzo y luego hago un nudo marinero con ellas, o dos si quedan los cabos lo suficientemente largos.
3º.- Este hábito también es de bares. Sobre todo de esos restaurantes de comida de “aquí te cojo aquí te mato” en los que los manteles son de papel. Saco mi eterno lápiz; que llevo siempre en la camisa; (si es verano lo llevo en un bolsillo o riñonera) y me pongo a dibujar, o bien lo que sea, o –disimulando por si me pilla in fraganti- a cualquier comensal que sea “dibujable”. Hace años estuve en un trabajo en el que una camarera del bar donde íbamos a comer, se guardó algunas de mis “obras de arte”, cuando no el mantel entero.
4º.- Un hábito que no he perdido con los años es el de mirar a los ojos a la mujer a la que me acaban de presentar. No sé que tendrán los míos –ojos de no seductor, supongo- que muchas se convierten en amigas incondicionales, en confidentes que me abren sus almas sin pudor alguno. No he hecho mucho el amor que digamos, pero ese mirar o esa actitud me ha dado momentos muy placenteros anímicamente.
5º.- El último que se me ocurre, tiene que ver también con la música y es la manía de querer identificar que canción está sonando muy bajita en un hipermercado y una vez que la identifico, acordarme del titulo y visualizar si la tengo en esos armarios cada uno "de su padre y de su madre" y me vuelvo a casa sin los yogures que tenía que haber comprado, pero con la cancioncilla en la cabeza.





