Con permiso de mi Musa que inspiróme este texto hace muy pocos días y dedicado tanto a ella como a LOLITA LOP que ha "provocado" esta entrada.
Un día, la Musa dejó su bufanda al poeta.
Le dijo que la cuidase durante unos días como si fuese ella misma.
El poeta sintió un escalofrío al quedarse a solas con la bufanda de su Musa.
La cogió con el mismo mimo que miedo, pues temía dañarla o no ser merecedor de esa posesión.
Al acercarla hacía sí, sintió que una cascada de sentimientos le invadía.
Gozo, amor, ternura, alegría, melancolía, todo mezclado de golpe.
Se la llevo a la cara y el aroma de ese pedazo de tela, sin vida aparente, hizo que su corazón palpitase más deprisa.
Y llorando de emocion, de vida, de amor, cayó en la cuenta de que la Musa le había prestado su alma.
Y sintió más cariño que nunca por su Musa eterna y bella
Y envolvió su propia alma con el alma de su Musa hecha bufanda...